Carta abierta a mi ansiedad

Querida ansiedad:

Tú me has cortado las alas y me anclado a tus cadenas, has invadido mis espacios, has anulado mis defensas.

Hiperventilas mi cuerpo, llenando mis glóbulos rojos de mayor cantidad de oxígeno que de anhídrido carbónico, produciéndome ese mareo que hace que se tambalee mi mundo bajo mis pies.

Tú que tensas mi cuerpo, convences a mi mente de que tenga miedo, y preparas a mi cuerpo para que salga corriendo ya que percibe que está en peligro.

Tú que me dices que escape, que me tengo que proteger, que algo muy malo me va a pasar.

Tú que empleas el “y si…”, como anticipo de que algo va a suceder y por supuesto negativo y catastrófico.

Hoy por fin me he decido a plantarte cara, a no hacerte más caso, a enfrentar cada una de las situaciones que tú me has acotado.

A dejar de repetirme que me das miedo, y que los síntomas y sensaciones que me produces sólo son producto de mi imaginación.

Quiero que sepas que voy a salir y voy a disfrutar de las cosas que me ofrece la vida, sin mirar atrás y anclarme en el pasado, ya que lo que me hiciste ayer no voy a consentir que me lo hagas hoy.

Querida ansiedad no voy a luchar contra ti, voy a dejar que lo que tenga que suceder suceda, ya que por más que piense en algo, no puedo evitar que pase.

No voy a anticipar los acontecimientos, ya que las cosas llegan de igual forma.

Tú no vas a impedir que vaya al supermercado a comprar, ni que me pierda el estreno de una película, ni que deje de frecuentar el bar de la esquina para tomar algo con mis amigos, no voy a permitir que me amargues la vida.

No voy a permitir que me convenzas de que tengo una enfermedad imaginaria, ni que no pueda viajar con mi coche, o cualquier otro medio para conocer mundo.

Voy a ser positiva, racional y adulta y si la niña que llevo dentro está conmigo, yo la protegeré y se sentirá segura, porque a partir de hoy querida ansiedad tengo todas las herramientas que necesito para gestionar cualquier sensación o síntoma que quieras mostrarme.

Ya no te tengo miedo, ya te conozco en cualquiera de tus formas, me da igual cómo te muestres, te he descubierto y te he vencido, ahora soy más fuerte, más adulta y ya no caigo en tus trampas mentales, tus telarañas emocionales ya no me pueden atrapar.

Me siento libre y segura y hoy te doy las gracias por el aprendizaje que ha hecho que sea una persona luchadora y fuerte.

Gracias por todo, ya que ahora puedo decirles a otras personas, si se puede.

Se puede vivir SIN ANSIEDAD.